Cierro los ojos y aún estoy al borde de aquel acantilado,
oyendo el rumor de las olas,
sintiendo el mar.
Mi SUPERLOVE debía ser azul.
Multitud de restos azules encrespándose como la espuma de las olas,
emergiendo en un fondo luminoso como el sol,
dorado como la arena que baña el mar.
Ahora no tengo que cerrrar los ojos para volver a mi acantilado.
Miro mi SUPERLOVE Blue y oigo el Mar.
SUPERLOVES y su proceso by Delia Rubio.











Replica a Anónimo Cancelar la respuesta