En el Hotel Landa, creen en «Los Viajes de Norte a Sur, de Este a Oeste. Subir o bajar, izquierda o derecha. No importa si son efímeros o si son para siempre. El caso es detenerse.»
Yo, cuando paso por Burgos siempre me detengo.
Parada obligatoria y muy recomendable.
Un entorno agradable para reponer fuerzas en el camino.
Su impresionante piscina cubierta.
Sin duda, la joya del jardín.












Replica a Anónimo Cancelar la respuesta