Las sensaciones que nos puede evocar un aroma son indescriptibles.
Nuestra memoria olfativa guarda recuerdos de un lugar, nuestra niñez, un amor, un viaje…
Momentos que han quedado irrevocablemente unidos a una fragancia, a un olor determinado.
Por ese motivo colecciono perfumes, como quien guarda con celo recortes o fotografías, a mí me gustan las sensaciones olfativas qué recordar.
Supongo que algo similar indujo a Ana Corsini a dedicarse a la delicada tarea de realizar fragancias.
Alquimista de aromas, que tiene su refugio, su taller de perfumes, en el patio de Federica & Co. En la madrileña calle Hermosilla.
Ídílico y bucólico jardín urbano, lugar ideal para componer fragancias.
El Magnolio que ha inspirado su último perfume: Magnolia.
Un perfume femenino de corazón floral.
Su Eau de toilette Baby Doll, una frgancia unisex.
Fresca, inspirada en las aguas infantiles de toda la vida.
Sus velas. Nardo, Gardenia, Jacinto y Sándalo
Y su Eau de lit, agua para perfumar la almohada.
Con aroma de azahar o flor de algodón.
Además, previa cita, Ana crea perfumes personalizados, únicos. A la carta.
A gusto propio.
Pone a tu disposición todas las esencias de su órgano de perfumista, creadas especialmente para ella en Grasse. Para encontrar esa fragancia que tenemos en mente, el aroma particular de cada uno.
Un regalo original, ahora que se avecina época de dar y recibir.
Photos: Cool Life













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